De lo Especulativo a lo Operativo




Por Fermín Vale Amesti

Este es un tema que se presta a muchas confusiones por parte de los profanos y de un gran número de Masones también. Son muy pocos los que realmente pueden hacer una clara distinción entre Masonería operativa y Masonería especulativa.

Existe a opinión equivocada de que los masones operativos no eran más que simples obreros o artesanos. Quienes eso afirman, confunden lo operativo con lo corporativo. Es obvio que quienes tratan de incursionar en el campo masónico sin otra herramienta que la “especulación”, permanecen en el limbo de lo puramente exterior y superficial de las cosas. Quien no ha logrado realizar iniciáticamente la Enseñanza Esotérica de la Masonería, no puede tener sino ideas, suposiciones o pareceres especulativos acerca de asuntos, temas y Doctrinas que le son totalmente desconocidas. No obstante, ese tipo de “comentarista”, de crítico o de escritor, suele “pontificar” como si fuera la Autoridad por antonomasia de la Masonería.

herramientas del masón

Detengámonos un poco en el significado etimológico de las palabras, a fin de establecer el origen, buen uso y abuso de los términos. La palabra especular deriva del Latín spécula que significa lugar de observación, altura, atalaya; deriva también de la palabra speculum (Espejo). Por lo tanto, “especular” es: observar, atisbar, explorar, mirar con atención una cosa para reconocerla y examinarla. Significa también reflexionar, vale decir, hacer especulaciones discursivas acerca de algo, sin haberlo reducido a la práctica.

La especulación es una actividad racional que tiene por objeto discurrir sobre el conocimiento teórico sin relación con lo real. Quien dice especulación dice teoría. La verdadera investigación con miras al Conocimiento Real de las cosas, requiere de dos polos: la Teoría o especulación y la experimentación, realización o práctica. En la Vía e en el proceso Iniciático, lo Operativo tiene superioridad y ventaja indiscutible sobre lo especulativo. El Conocimiento Directo, La Gnosis, en el conocimiento opuesto a lo meramente especulativo, que es un conocimiento indirecto. La praxis es lo opuesto a la póiesis. Coloquemos, pues, las cosas en su justo sitio.

A pesar de que “filosofar” o especular es entregarse a discusiones académicas y por lo tanto corresponde a una actividad profana. Si dicha especulación es sobre asunto del dominio Iniciático y siempre y cuando no se desvíe hacia lo profano, puede constituir de hecho una preparación para el Trabajo operativo, a pesar de su relativo aminoramiento. Tal es el caso, por ejemplo, de las lecciones del “curso propedéutico” que ofrecemos a simpatizantes y aspirantes a la Iniciación Masónica. De igual modo, la Iniciación virtual constituye de hecho la preparación o la puerta de acceso a la Iniciación real y efectiva. Por tal razón, bien puede afirmarse que la Iniciación virtual corresponde al máximo que puede obtenerse de la Masonería Especulativa; en tanto que la iniciación Real y Efectiva corresponde exclusivamente a la Masonería operativa.

Tanto la praxis como la póiesis son un modo de hacer, de crear y de obrar. Solo se diferencian en el modo o la manera de hacerlo. La praxis es hacer, obrar prácticamente; vale decir, aplicar, desdoblar o desplegar lo que tiene una “doble faz”, un doblez o un pliegue, para darle el ensanche que debe tener. Aplicar es agrandar, difundir y por lo tanto también es ejecutar una teoría abriendo campo a nuevas prácticas….

La Póiesis, si bien es creación, es apenas “asomarse” a la forma sin llegar a serlo plenamente, ya que formar es “reunir formas”, darles unidad, fuerza, cohesión, ponerlas en sistema o en seria, tal como surge la Vida del Caos, porque previamente se ha manifestado La creación desde la Eternidad. Por ejemplo: el contenido de ésta lección, así como las Instrucciones que ustedes, puedan recibir para su Práctica Interior, son póiesis. Sin embargo, son ustedes mismos quienes aplicando el Arte de La Construcción del templo Interior, la convierten en praxis. Vale decir: “el verbo se hace carne”…

Otro error en la aplicación del término operativo es el cometido por algunos escritores al pretender definir como Masonería operativa a ocupaciones como la Magia, tal como ocurrió en algunas ramas de la Masonería durante los Siglos XVIII y XIX. A tales “definidores” es imperativo recordarles que si en efecto las llamadas Ciencias Tradicionales (Magia, Astrología y Alquimia) tienen cierta utilidad como ciencias Cosmológicas, no pueden ser otra cosa que coadyuvantes en el Trabajo de la Gran Obra, pero no constituyen de por si ni la meta ni el Todo…

Únicamente quienes son totalmente incapaces de comprehender el Esoterismo Masónico, puede dudar de lo que realmente significa la palabra operativo. Ya desde el instante mismo en que el Aspirante es conducido a la Cámara de Reflexión, se le expone clara y visiblemente la fórmula operativa, el V.I.T.R.I.O.L., siglas que expresan el método de un proceso de transformación del masón en ciernes…

vitriolum

Dice René Guénon: “La Masonería Especulativa no es, desde muchos puntos de vista, sino una degeneración de la Masonería Operativa. Ésta última, en efecto, era verdaderamente completa en su orden, poseyendo a la vez la theoría y la praxis correspondiente. En cuanto a la masonería Especulativa, que precisamente tuvo nacimiento cuando las Corporaciones Constructivas estaban ya en plena decadencia, su propio nombre indica claramente que ella está confinada a la especulación pura y simple; es decir, en una teoria sin realización. El pasaje de lo operativo a lo especulativo, muy lejos de constituir un “progreso”, como lo pretenden los “modernos” que no comprenden la significación, es exactamente todo lo contrario desde el punto de vista Iniciático. Ello implica, no forzosamente una desviación propiamente hablando, pero al menos una degeneración en el sentido de un aminoramiento. Ese aminoramiento consiste en la negligencia y el olvido de todo lo que es realización, ya que en ello es precisamente en lo que consiste lo operativo, para no dejar subsistir más que una concepción puramente teórica de la Iniciación”. 

El modelo cósmico de toda construcción

Todas las reglas tradicionales que tienen que ver con la reconstrucción del Adam Qadmon o El Hombre universal, procede de un modelo cósmico, del Orden Sagrado del Universo, creación que es Obra de la inteligencia perfecta del G:.A:.D:.U:.

Sin embargo, resulta imposible alcanzar la cabal comprehensión del misterio sin una “conversión de la mirada” hacia el Centro del Ser Verdadero. De allí parte el simbolismo constructivo de la Masonería de Tradición, es decir, la Masonería iniciática cuyo objetivo Primordial es “la Construcción del Templo no hecho con las manos”. Haciendo un paralelismo de las Tradiciones similares, podemos decir que se trata de RE-construir o RE-constituir el Purusha de los Hermanos Hindúes; es decir: Prajapati, Adam Qadmon, Vicvakarma o G:.A:.D:.U:. 

Lo que está disperso son los miembros del “cuerpo” del Purusha (El Hombre Primordial), quien “dio los pasos” de la Unidad a la multiplicidad, sin la cual no puede haber Manifestación alguna. Ya se trate de “reunir los miembros dispersos de Osiris”, del Purusha, o de nuestra Leyenda de Hiram, no son sino versiones diferentes de un solo y mismo Proceso cosmogónico; proceso que se efectúa igualmente en el Plano Microcósmico, al aplicar la Técnica Iniciática de la Ciencia del Alma o “Alquimia Espiritual”, con miras a la Construcción del Templo Interior o Magnus Opus.

Tanto el aspecto Macrocósmico como el Microcósmico, la Organización Jerárquica que conforma el Arte Regio, Ars Magna o Arte Sagrado, se divide en Planos, Grados o Estados de Consciencia acordes con la capacidad de ejercer determinada Ocupación u Oficio. En la Masonería artesanal (Craft o Metier), los Grados de Aprendiz, Compañero y Maestro, se reparten la porción correspondiente de la obra. Los Grados CAPITULARES del Escocismo van esbozando una élite –por su preparación superior en Conocimiento-: los Caballeros, y los Grados Sacerdotales representan la culminación del Programa y del Método Tradicional.

Aplicando una analogía revisemos el Simbolismo de la Jerarquía de la construcción. A la cabeza de ella se encuentra el arquitecto, que es la autoridad en su Especialidad. Es digno de señalar que el Arquitecto se limita a “concebir”, planificar y diseñar lo que va a ser construido; él no “pica-piedras”, ni carga materiales, ni los mezcla. Para eso tiene a los “intermediarios” como son, el Maestro de Obra y sus ayudantes. Estos a su vez dirigen a los obreros que desempeñan los oficios manuales, materiales. Si reemplazamos el Arquitecto por Ain-Soph, el Maestro de Obras por el Logos y a sus ayudantes realizadores por el Demiurgo, comprenderemos la razón de ser del Simbolismo de la construcción y su división en oficios y jerarquías…

Consideremos ahora el aspecto operativo del gesto, del rito y de la realización o puesta en acción de los mismos. La actividad mental, en forma de concentración, atención e intención, constituye el actus primus o la pre-figuración de lo que va a convertirse en un acto físico ulterior, que viene a ser el actus secundus. El dominio de los actos mentales corresponde a la teoría o “conocimiento por percepción o por reflejo”; es decir: in speculum (en “espejo”). El acto físico, el gesto y el Rito constituyen el soporte material que lo fija. Lo “coagula”. La concentración es el acto de alinear el Centro de Consciencia con el centro de la cosa a meditar y a lograr. La etimología de la palabra con-centrar de por demás elocuente: cum-centrum (Reunir en un Centro lo que estaba separado).

Debe existir una perfecta unidad entre el pensamiento, la Intención o Deseo y la Acción. Estos tres pasos corresponden (en el esquema –sh.m.a.- indispensable que todo Theurgo debe planificar antes de llevar a efecto su Trabajo), a las tres letras madres del Alefato Hebreo que el Cabalista utiliza, como antes ya dijimos, en su esquema operativo. Ellas son: shin (ש), aleph (א) y mem (מ). Todo altar de Theurgia (Qabbalah Maasit), es “orientado” (qdm) y definido en su propósito operativo, de acuerdo con la posición que deben ocupar los Tres Elementos del mandala (al-mandel): La shin (ש), corresponde al fuego (luminaria); la copa, corresponde a mem (מ) (el agua consagrada), y el incienso consagrado corresponde al aleph (א) equilibrante de los dos “Opuestos”. Esta es una Regla invariable (Ne varietur) en todo acto Teúrgico, y no tiene absolutamente nada que ver con “magia”, ni con “brujería”, etc.

Estamos seguros de que, con éstas analogías y explicaciones, aquellos Hermanos que realmente poseen la percepción indispensable, podrán comprehender lo que realmente significa “el paso de lo especulativo a lo operativo.” No es en vano ni por mera casualidad que la Verdadera Masonería es una Orden iniciática. En latín “in-itio” significa “en el principio”, que nos “habla” del verdadero origen de nuestros Augustos misterios, los cuales no pueden ser penetrados sino por quienes están realmente cualificados para ello, con una consciencia estabilizada que les permite percibir la profundidad y trascendencia del Simbolismo y “reunir lo que está disperso…” En síntesis: se trata de la vía experimental de la Gnosis y no de fe o de creencias, de suposiciones, de teorías ni de especulaciones…

 

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