Grado 17 – Caballero de Oriente y Occidente

Quinta Clase – Grado 17º – Tercero del Capítulo Rosacruz


grado 17 de la masoneria

Este grado Apocalíptico Caballeresco, tiene por argumento de su recepción la organización de la Caballería; es el complemento necesario de los dos que le preceden, y recuerda la fusión de las diversas naciones del antiguo continente que se hallaron representadas en la Orden de los Caballeros de Malta. Según el historial del Rito Escocés, este grado fue creado en 1118, época de la primera cruzada. La Masonería, se dice al candidato, sigue también sus cruzadas, que aunque eminentemente pacíficas, tienen por objeto combatir incesantemente la Intolerancia y el Fanatismo, por cuya causa se derramó tanta sangre en otros tiempos.

Eje simbólico: El libro de los siete sellos.

Palabra de pase: Jabulum (o Zeboloun).

Palabra sagrada: Abbadon.

Edad simbólica: No tiene ninguna señalada.

Marcha: Siete pasos en escuadra siguiendo los lados del heptágono, a cada uno de los cuales se unen los pies formando escuadra.

Orden: Llevarse la mano derecha a la frente.

Signos: General: Mirarse el hombro derecho diciendo Abaddon. Contestación: Mirarse el hombro izquierdo diciendo Jabulum (o Zeboloun). De entrada: Ponerse mutuamente la mano derecha sobre la frente.

Toques: 1° Colocar la mano derecha extendida sobre la izquierda del Experto o examinador, que la cubre con la otra mano, mientras que cada cual se mira el hombro izquierdo. 2° Tocar con la mano izquierda la espalda izquierda del examinador, mientras que éste apoya su mano derecha sobre el hombro derecho del primero.

Batería: Siete golpes por seis y uno (!!!!!!-!)

Meditación principal: Apertura de los siete sellos.

Decoración de la logia: Tapicería roja sembrada de estrellas de oro. Siete columnas de distinto color cada una (rojo, anaranjado, amarillo, azul celeste, azul de Prusia y violeta), adornan el recinto, que se halla alumbrado por siete luces fijas en las referidas columnas.

grado 17 de la masoneria

Horas de Trabajo: Para empezar: la aurora brilla al Oriente y las estrellas palidecen. Para cerrar: la aurora brilla al Oeste; el sol va a aparecer.

Hábito o vestidura: Traje usual.

Mandil: De seda amarillo, bordado y forrado de grana.

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Banda: Se llevan dos: la una blanca cruzada sobre el pecho de derecha a izquierda y la otra negra en forma de pectoral de la que va suspendida la joya.

Joya: Una medalla heptagonal, la mitad en oro y la otra en nácar o plata. Sobre una de las caras y en el vértice de cada uno de los 7siete ángulos, se ven las iniciales B:. D:. S:. P:. H:. G:. F:. En el centro un cordero de plata reclinado sobre el libro de los siete sellos, con una de las iniciales arriba indicadas incrustada en cada sello. Sobre la otra cara se ven esculpidas dos espadas cruzadas con la punta hacia arriba y colocadas sobre una balanza equilibrada.

Guantes: Negros.

Libro de los siete sellos

Libro de los siete sellos


Catecismo

P.— ¿Sois caballero de Oriente y de Occidente?

R.— Por tal me reconocen.

P.— ¿Qué visteis?

R.— Dos cosas maravillosas.

P.— ¿Cómo fuisteis recibido?

R.— Por el agua y la efusión de sangre.

P.— ¿Qué edad tenéis?

R.— Soy ya muy viejo.

P.— ¿Qué sois?

R.— Uno Pathmon.

P.— ¿De dónde venís?

R.— De Pathmos.

P— ¿Qué significan las iniciales B:. D:. S:. P:. H:. G:. F:. que se ven sobre las siete columnas simbólicas?

R.— Belleza, Divinidad, Sabiduría, Poder, Honor, Gloria, Fuerza.

P.— ¿Cuál es la hora de la abertura?

R.— El tiempo se avecina.

P. — ¿Cuál es la hora de la clausura?

R. — Ya no hay hora.

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Citas bíblicas del grado

“Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.

Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?

Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.

Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.

Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono.

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

 Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.

Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.

Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira.

Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.

Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira.

Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.

Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano.

Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.

Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira.

Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.

Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían.

Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?

Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.

Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.

Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.

Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero;  porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?” (Apocalipsis 5-6)


Siguiente grado: Soberano Príncipe Rosacruz

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